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Cómo mejorar la relación con los hijos

como mejorar la relacion con los hijos

Cómo mejorar la relación con los hijos es una disyuntiva tan longeva como la propia crianza. Pasan las décadas y las pertinentes generaciones de padres y madres nos preguntamos lo mismo ante el irremediable salto de nuestros hijos e hijas a la adolescencia. También ocurre en otras etapas de la crianza, pero, ciertamente, cuando los peques han dado el estirón, la relación de padres e hijos puede verse más comprometida.

Ya lo hemos dicho en muchas ocasiones: no existe un libro de instrucciones para remediar el conflicto. Si pensamos en cómo mejorar la relación con los hijos e hijas, hemos de saber que transitamos un trayecto sin final a la vista, y que, ambas partes, hijos e  hijas y progenitores, vamos a tener que adaptarnos, cambiar actitudes y conductas y educar con el objetivo de crear vínculos sanos.

Para conseguir todo esto, nos basamos en la Disciplina positiva y en sus innegables beneficios, para la relación con nuestros hijos e hijas.

Pero vamos a indagar con más precisión en el concepto para mejorar la relación que tenemos con nuestros hijos.

Cómo mejorar la relación con los hijos a través de la Disciplina positiva

La Disciplina positiva se entiende como una filosofía de vida que tiene como objetivo enseñar a los más jóvenes las competencias de la vida a través del respeto mutuo y la colaboración. Educar desde valores como el amor, la tolerancia, la empatía, la comunicación mutua, la comprensión o la motivación, y evitando el castigo, los gritos y el trato despectivo en el discurso y comportamiento.

En el constante ejercicio de cómo mejorar la relación con los hijos, la Disciplina positiva dispone de herramientas efectivas para acompañar el desarrollo infantil de los niños y niñas y garantizarles un crecimiento rico, integrador y estimulante. Nosotros, los adultos, podremos entender más globalmente su comportamiento y pensamiento, basado en actitudes positivas hacia su entorno cercano y el resto de personas, adquiriendo, poco a poco, responsabilidades, capacidades propias y descubriendo la ética que se esconde detrás de cada una de las acciones que desempeñen.

La Disciplina positiva y su engranaje conceptual

Para entender cómo mejorar la relación con nuestros hijos, a través de esta manera de entender la crianza basada en la Disciplina positiva, es necesario exponer los principios conceptuales que la hacen lo que es:

 1. Comunicación positiva y asertiva

Tener una actitud de motivación en nuestra comunicación con los pequeños y pequeñas para transmitirles conocimiento sobre los contextos (muchos nuevos) que viven, generar respeto entre nosotros y que se forme un fuerte vínculo entre ambas partes. Darle la verdadera importancia que tiene a su discurso les hará sentirse escuchados y valorados.

La crianza de los niños y niñas nunca puede ser unidireccional, que sólo importe nuestro discurso y opinión. Hay que escucharles. Así es la comunicación asertiva: hablar y escuchar a partes iguales. No importa la edad que tengan, su parecer importa y mucho. Escucharles y tener en cuenta su opinión será vital en una sana relación entre niños y adultos.

Evitar en la medida de lo posible el «no» en nuestras conversaciones. Si hay que marcar límites o denegar algo, se puede hacer perfectamente construyendo un relato explicativo y motivador, en lugar de negativo y autoritario.

Con una comunicación positiva y asertiva, iremos descubriendo paulatinamente las inquietudes, deseos, ideas, objetivos, miedos o problemas de nuestros hijos e hijas, para así ayudarles en su desarrollo desde el conocimiento, la plena atención y el máximo compromiso. Así, sin duda, mejoraremos nuestra relación con ellos.

En nuestra formación Comunicación con adolescentes mostramos diversas situaciones muy comunes de la adolescencia con estrategias de afrontamiento.

2. No buscamos culpables. Nos centramos en los argumentos, causas y consecuencias

Y no nos referimos sólo a nuestros hijos e hijas, también a madres y padres. Con mucha frecuencia se ha optado en el pasado por modelos de crianza autoritarios, haciendo sentir a los pequeños culpables por su actitud o acción reprochable a ojos del adulto. Si buscamos cómo mejorar la relación con los hijos, la educación por medio de la Disciplina positiva destierra esa vía. No es respetuosa y es poco efectiva a largo plazo.

Evitar gritos, y, por supuesto, zarandeos, desprecios, golpes o insultos. En lugar de todo ello, hay que incidir en las emociones de los pequeños, en por qué se sienten como se sienten y qué ha motivado su comportamiento. Y entonces, actuar en consecuencia.

Hay que interiorizar (en ellos y en nosotros) la aceptación del error. Equivocarse es natural y forma parte del proceso evolutivo de las personas. Los peques deben saberlo también. Todo acto tiene consecuencias naturales, que ayudarán a sopesar sus decisiones futuras y a formar su escala de valores.

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3. Empatía y responsabilidad

Está muy relacionado con el concepto anterior para mejorar la relación con nuestras hijas e hijos. La responsabilidad de reconocer nuestros errores y aprender de ellos. Transmitimos una magnífica lección a nuestros hijos cuando ven que los adultos también nos equivocamos, reconocemos y nos hacemos cargo de nuestros errores, nos disculpamos y aprendemos de ello.

Empatizar, es decir, ponerse en lugar de la otra persona, es una necesidad y un hábito absolutamente necesario. Cuando pensamos en cómo mejorar la relación con nuestros hijos e hijas, una de las claves es entenderles. Y ellos a nosotros. En los buenos momentos y en los malos.

4. Establecer límites coherentes y darles alternativas en sus decisiones

Reglas, reglas y más reglas no es sinónimo de una aceptación automática de las mismas por parte de los niños. Tampoco es recomendable no establecer ninguna y dejarles a su libre albedrío. Sí que hay decisiones que siempre tomaremos por ellos, especialmente en edades tempranas, y ahí fijaremos unos límites. Por ejemplo: no llevar consolas portátiles al colegio o acudir al dentista si tenemos cita. Pero fomentar espacio para que nuestros hijos e hijas tomen decisiones, les aportará muchísimo en su desarrollo.

Y es que darles alternativas en sus decisiones y obligaciones les involucrará en la situación y así aprenderán a discernir qué es lo más conveniente para ellos, siempre dentro de unas reglas lógicas acompañadas por nosotros, sus adultos de referencia.

En su educación y en la manera de cómo mejorar la relación con ellos y ellas, no debemos estar encima en cada acción que hagan. Que aprendan a ejecutarlas independientemente, sabiendo que estamos a su lado siempre que nos necesiten.

5. Los adultos como modelos para nuestros hijos e hijas

Si confiamos en la Disciplina positiva, como estilo de crianza y herramienta para saber cómo mejorar la relación con nuestros hijos, debemos enseñarles buenas conductas para que las pongan en práctica cuando se desenvuelvan en la vida.

No somos perfectos, ni hay que pretender transmitir semejante impresión, pero como sabemos que en la responsabilidad de la crianza de los pequeños el aprendizaje es ininterrumpido, siempre podemos mejorar para que nos convirtamos, poco a poco, en los mejores espejos de comportamiento y escala de valores para nuestros hijos e hijas.

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Los beneficios de la Disciplina positiva para mejorar la relación con los hijos

En términos de cómo mejorar la relación con nuestros hijos e hijas, vemos que la Disciplina positiva, ejemplificada en las actuaciones que hemos comentado, proporciona muy buenos y positivos resultados. Por ejemplo:

  • Relaciones más fuertes y sólidas. Pensar en cómo mejorar la relación con nuestros hijos e hijas pasa por aumentar el nivel de confianza entre nosotros y fortalecer los lazos afectivos. Todo ello lo conseguiremos teniendo interacciones respetuosas, justas, afables y empáticas.
  • Los pequeños desarrollan una alta autoestima sin grietas anímicas. Ese respeto mostrado por los progenitores, unido a una educación donde se evitan los gritos y los castigos, les lleva a moldear un enfoque positivo de la vida y de su relación con nosotros y el entorno.
  • Reduce el estrés de los padres ante una convivencia con los hijos plácida y amorosa. Podemos los padres y madres focalizar esfuerzos en seguir dándoles la mejor y más feliz educación posible.
  • Desarrollo de actividades grupales, en familia, como hábito normalizado. Comer juntos, jugar juntos, recoger juntos, leer juntos, hacer excursiones juntos, hablar entre nosotros… Esta unión facilitará una comunicación efectiva y fluida entre padres e hijos.

Conclusiones

¿Cómo mejorar la relación con los hijos? A través de una educación y relación positiva. Sabemos por convicción y experiencia en la Universidad de Padres que la Disciplina positiva, interpretada desde un enfoque integrador, respetuoso y conjunto (padres, madres e hijos e hijas), es la herramienta más efectiva para tener una buena y saludable relación con nuestros niños y niñas.

Debemos darles alternativas, no imponer por imponer. Promover conversaciones, diálogo, debates y charlas para sentir que todos pertenecemos a la unidad familiar y que nuestra opinión importa.

Desde la Universidad de Padres os animamos a seguir construyendo una relación basada en la firmeza y el cariño, mejorando la relación con vuestros hijos e hijas, ya sean niños o niñas, pre-adolescentes o adolescentes, a través de la Disciplina positiva.

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