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Educar en igualdad

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Cada vez más personas tenemos claro que el feminismo es una lucha por la justicia y la igualdad; somos conscientes de los efectos nocivos del sistema patriarcal y estamos convencidos de no querer reproducirlos. Sabemos que acabar con el machismo y las desigualdades que genera pasa inevitablemente por la educación; sin embargo, muchas veces nos sentimos perdidos, ignoramos cómo actuar.

Cuando hablamos de coeducación, hablamos de ofrecer a las criaturas un mismo aprendizaje y con los mismos referentes. Tenemos que ser conscientes de los estereotipos de género y trabajar cada día para derribarlos.

Con motivo de las reivindicaciones del 8 de marzo, hemos entrevistado a la escritora Iria Marañón, autora de “Educar en el feminismo” (2018) y que acaba de publicar “Educar a un niño en el feminismo”, ambos con Plataforma Editorial. Confieso que me ha venido muy bien esta segunda obra, porque me parece necesario tratar a nivel educativo temas sobre la igualdad de género en la UP.

Estamos haciendo mucho hincapié en empoderar a las niñas (lo cual está fenomenal), en presentarles otros referentes y enseñarles que ellas pueden ser y hacer lo que deseen, pero creo que hay que hacer también un trabajo importante con los niños. Todavía quedan muchas expresiones, comentarios y actitudes que dan a entender que las “cosas de niña” son lo peor, como si lo femenino tuviera algo de malo.

¿Qué les estamos enseñando a los niños para que crean que todo lo que tiene que ver con una niña es malo?

Los niños conocen la misoginia desde la infancia. Les enseñan que todo lo que tiene que ver con las niñas es incorrecto, malo e innecesario: si un niño tira la pelota mal le dicen que “tira como una niña”, si lleva una camiseta rosa “viste como una chica”, si llora, “se porta como una nena”, y así un infinito etcétera. Además, no tienen a su alrededor referentes de mujeres en otras áreas fuera del hogar y los cuidados, que además son espacios completamente desprestigiados dentro de la sociedad: las mujeres a su alrededor son su madre, su profesora, su médica… Sin embargo, ven hombres poderosos constantemente, políticos, futbolistas, superhéroes, científicos, escritores, artistas… De esta forma, los niños desde muy pequeños se van a cuidar de no reproducir absolutamente ningún rol femenino, porque son los incorrectos: cuidar, la generosidad, la empatía, la organización del hogar, ceder, y todo lo que se corresponde con el género femenino se considera inferior e irrelevante

Niño jugando con muñeca

Por otro lado, el machismo no solo afecta negativamente a las niñas y mujeres con sus estereotipos y constricciones, sino también a los niños, porque les limita algunos aspectos del desarrollo y a la vez les exige un ideal que tampoco tiene mucho sentido, ¿cuáles son los principales estereotipos que reciben los niños?

Para cumplir con su género, los niños tienen que ser dominantes, arriesgados, emocionalmente inaccesibles, agresivos, competitivos… Les enseñan a no ocuparse de otras personas. En este sentido, las estadísticas son demoledoras con respecto a los varones: los hombres tienen el doble de riesgo de sufrir lesiones medulares que las mujeres, tienen tres veces más posibilidades de suicidarse que las mujeres y tienen cuatro veces más posibilidades de convertirse en personas sin hogar que las mujeres. Según la DGT, también son más arriesgados al volante, sufren más accidentes y estos son más graves que los ocasionados por mujeres. Su tasa de muerte en accidente de tráfico es tres veces superior, y tienen más posibilidades de consumir drogas. En 2019, el 86 % de los ahogados durante el verano fueron hombres, en playas o espacios acuáticos no vigilados. La cifra de hombres en la cárcel representa el 92,61 %. Los hombres son responsables del 89 % de los delitos homicidas, el 91 % de las personas condenadas por abandono de familia fueron hombres, el 80 % de las personas que quebrantaron los deberes de custodia fueron hombres, el 85 % de las personas condenadas por amenazas fueron hombres y el 94 % de las personas condenadas por trato degradante y violencia fueron hombres. Según el Registro Central de Delincuentes Sexuales, que registra este tipo de delitos desde 2016, el 96,4 % de las personas que tienen antecedentes por este tipo de delitos son hombres. 

El poder y el ejercicio del mismo a través de los privilegios que le son impuestos a los hombres por el hecho de ser hombres, es lo que hay que eliminar.

¿Qué valores habría que fomentar más en los niños?

Habría que educar a los niños para ser más empáticos, generosos, solidarios, cooperantes, trabajar su autoestima y enseñar a los niños a cuidar, a ocuparse de otras personas, a ocuparse de la casa y de las labores cotidianas del hogar. Y ante todo, enseñarles a respetar y valorar lo que es una mujer y una niña: la falta de referentes en el ámbito educativo, en el entretenimiento, en la cultura y en su entorno, la normalización de la pornografía y la prostitución, enseñan a los niños que las niñas y mujeres son objetos de deseo y no de respeto. Todas las formas de explotación de las mujeres trasmiten a los varones su disponibilidad sexual y su servilismo. Es prioritario acabar con los estereotipos sexistas.

Es abrumador el problema de la violencia de género: el maltrato en todas sus formas, las violaciones… Desde siempre, y seguro que la mayoría de las mujeres que nos lean se sentirán identificadas, se nos ha educado a nosotras en el miedo (a volver solas a casa, a lo que nos pueda hacer un hombre) y en tener cuidado, como si la responsabilidad fuera nuestra. Pero a los niños y adolescentes no se les ha educado nunca en este sentido.

¿Cómo pueden tratar los padres y madres este tema con sus hijos varones? ¿Qué les tiene que quedar claro a los niños?

Hay una frase de Mary Pipher que dice que los jóvenes tienen que ser socializados de tal manera que la idea de violar a alguien les parezca tan impensable como el canibalismo. Sin embargo, nuestra sociedad no trasmite esa idea en absoluto: los chicos aprenden que tienen a mujeres a su disponibilidad a través de la pornografía y la prostitución. Las violaciones no son condenadas, los personajes públicos que son denunciados gozan de impunidad y son justificados en la sociedad, además existe siempre la duda sobre las víctimas, por lo que estas ni siquiera denuncian en muchas ocasiones. Además, las mujeres son asesinadas por hombres y no existe la alarma social que debería. Si se tratara este tema como se trata, por ejemplo, el tema del coronavirus en los informativos, se generaría mucha más alarma social y rechazo. Por este motivo, en casa hay que hacer un gran trabajo con los chicos, enseñarles a respetar a las niñas y mujeres siempre, a escuchar las señales, a no alentarles a insistir cuando una chica los rechaza, a enseñarles la importancia del deseo, de escuchar, y de manejar la frustración.

Por último, me gustaría que nos dejaras una serie de pautas, de acciones sencillas que podamos incorporar a nuestro día a día en el entorno familiar, para educar en igualdad de una manera eficaz

Por ejemplo, cuidando nuestro lenguaje, dando buen ejemplo, evitar estereotipos, no realizando distinciones en tema de juegos, juguetes, ropa y actividades en función del genero, involucrando a los niños en los cuidados, alentándoles a expresar sus emociones, insistiendo en el respeto y en la ética del consentimiento…

Es tan fácil y es tan complicado como abolir el género. Tenemos que educar a los niños y a las niñas como seres pensantes e independientes.

Todos los estereotipos que podamos identificar como masculinos o femeninos habría que eliminarlos de la ecuación: los niños tienen que aprender a cuidar de otras personas, a responsabilizarse del trabajo doméstico desde pequeños, a ser generosos con su tiempo y con su espacio, y a respetar a las mujeres y niñas. Es importante que sean conscientes del uso de los espacios, de la explotación de las mujeres y que se conviertan en personas permanentemente críticas con todo lo que la sociedad patriarcal ha establecido. Hay una frase de Martin Luther King, que no era feminista precisamente, que dice que el problema actual no es la perversidad de las personas malvadas sino el silencio apabullante y la inacción de las personas buenas. Para una verdadera igualdad, es necesario que ellos se impliquen.

Si te gustaría aprender más sobre este tema puedes consultar los contenidos que ofrecemos en nuestro seminario de Educación afectivo sexual 2020.

Tengo la suerte de dedicarme a aprender. Para una licenciada en Filosofía, no se me ocurre nada mejor. En la UP soy investigadora y documentalista, así que leo mucho, escribo e intento estar al tanto de todo lo que tenga que ver con educación, creatividad, adolescencia... Soy muy curiosa y me interesan miles de cosas distintas, desde la fotografía al buceo pasando por el cine y los gatos.

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