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Tecnología para niños: retos y oportunidades del uso de pantallas

Hablar de la tecnología para niños es entrar en una disyuntiva compleja dada la disparidad de mensajes que recibimos, como padres y madres, desde que las pantallas se han convertido en uno de los principales elementos de ocio de nuestros hijos. Educadores, pediatras, psicólogos, especialistas tecnológicos… todos tienen una opinión sobre los beneficios y los peligros del uso (no controlado) de la tecnología, en el ámbito familiar y fuera de él, por lo que es todavía arriesgado lanzar axiomas definitivos sobre sus consecuencias en el proceso educativo de los más jóvenes. 

Es un error, por tanto, criminalizar el papel de las pantallas en la educación infantil sólo por el hecho de que, efectivamente, son su opción predilecta de ocio y de que absorben su atención de una forma que nunca antes habíamos experimentado. La tecnología para niños es parte de la evolución imparable de la sociedad y del mercado laboral presente, pero especialmente futuro, que será en el que, nuestros hijos e hijas, deberán mostrar su valía el día de mañana. 

Es nuestra obligación, como padres y madres, educarles en el buen uso de los dispositivos tecnológicos que tienen a su alcance en casa. En Universidad de Padres contamos con una formación específica sobre la interacción de nuestros hijos con las pantallas en el ámbito familiar impartido por Juanjo Fernández Sola, profesor, tutor, escritor y conferenciante, además de experto en Visual Thinking. 

Vamos a abordar más profundamente el actual y crucial tema de la tecnología para niños en nuestros hogares para conocer qué retos y oportunidades nos presentan. 

Sobreinformación en torno a la tecnología para niños

La poderosa irrupción de la tecnología para niños ha alertado a todo su entorno de los peligros a los que están expuestos. A todos nos suenan términos como:

  • Ciberacoso.
  • Phising.
  • Sexting.
  • Grooming.

Actividades digitales, fácilmente indetectables por los padres y madres, y que, ciertamente, actúan en perjuicio de los jóvenes, llegan a ser muy peligrosas para su integridad física y psicológica. 

Dentro del uso de la tecnología para niños, estos contextos son sin duda los que debemos controlar de cerca y prevenir como responsables directos de nuestros hijos.

Tiempo de uso de las pantallas

El gran dilema actual: saber cuál es la cantidad de tiempo aconsejada al día para el uso de las pantallas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatras (AAP) comparten la siguiente información que, a lo largo de los últimos años, han ido modificando y adaptando, ya que que muy pocas veces se consigue cumplir con ella.

Recomendaciones del uso de pantallas según la OMS y la AAP:

  • De los 0 a los 18 meses: nada, salvo comunicación.
  • De los 18 meses a los 2 años: calidad, uso acompañado, 1 hora.
  • De los 2 a los 6 años: calidad, acompañamiento, 1 hora al día.
  • A partir de los 6 años: prioridad al juego no conectado, equilibrio, información, acompañamiento.

A medida de que nuestros peques crecen, las recomendaciones van variando en consonancia con su franja de edad, evolución mental y emocional y sus propias necesidades como niños o adolescentes. 

Más dilemas a los que la comunidad parental y la educacional están enfrentándose continuamente, hoy en día, en relación a la tecnología para niños son:

  • La edad mínima para tener móvil.
  • Dejar a los hijos llevar el móvil al colegio.
  • Poder o no sacar pantallas en clase o en el recreo.
  • Son o no buenos ejemplos los perfiles que toman como referencia en la actualidad (youtubers, influencers…).

Todas estas disyuntivas entran dentro de la lógica de un debate productivo entre todas las partes implicadas en la vida de los jóvenes y su relación con las pantallas y su uso. Pero lo que no parece tan lógico es «demonizar» la tecnología cuando, al mismo tiempo prácticamente, se exige a los jóvenes ser nativos digitales, saber emplear las herramientas online, para, así, asegurarse un puesto laboral en un futuro donde no sólo la mayoría de sectores profesionales estarán digitalizados, sino que se prevé que surjan nuevas profesiones 100% ligadas al ámbito tecnológico.

El papel de los padres ante la tecnología para niños: retos y oportunidades

Dicho esto, toda la sobreinformación a la que estamos sometidos, no debe alejarnos de nuestro verdadero propósito, que no es otro que diferenciar bien, sin interferencias subjetivas, los peligros de la tecnología para niños de sus muchas oportunidades y focalizar esfuerzos en enseñar a los jóvenes todas las ventajas que pueden adquirir a través de un correcto uso. Sí, también educarles y prevenirles de todo aquello que les pueda dañar, pero con más ahínco incluso abrazar una comunicación positiva para que le sepan sacar todo el provecho posible al uso de las pantallas. 

Conocido por tanto el contexto, desde Universidad de Padres vemos fundamental trazar una hoja de ruta para los padres y madres que consta de cuatro etapas:

Pensar – Integrar – Actuar – Ayudar

Pensar

Acerca de todo el mundo tecnológico: ¿Qué es lo que más nos preocupa en relación a nuestros hijos? Debemos plantearnos esta cuestión sólo en referencia a nuestros hijos, no al resto. Vale sí, los niños y jóvenes comparten muchos parámetros emocionales y de comportamiento, pero cada uno es muy diferente y no se les «puede meter en el mismo saco».

Algunas de estas grandes preocupaciones que tendríamos serían:

  • Qué contenido ven.
  • Cuánto tiempo de pantalla consumen al día.
  • Qué contenidos o acciones les pueden hacer daño.
  • Con quién interactúan.

No hay garantías de que tomando una decisión concreta sobre el uso de las pantallas se vayan a conseguir los objetivos. En esta etapa de pensar sobre la situación, no hay que dejarse llevar por tendencias virales, sino basarnos en evidencias. Hasta ahora, ningún órgano institucional ni experto en la materia ha demostrado, ni dicho públicamente, que exista un tiempo preciso de uso de pantallas que ocasione un problema seguro en los niños. Por lo tanto, no caer en el error de creer informaciones no contrastadas.

Integrar 

Por integrar nos referimos al hecho de incluir un consumo tecnológico razonable, educativo y de ocio en las rutinas de los más jóvenes, al igual que tratamos de inculcar hábitos y comportamientos que los padres y madres identificamos como positivos en otras facetas, como la alimentación (dieta saludable) o la salud (lavarse los dientes, practicar deporte). Hacer lo mismo entonces con la tecnología para niños. 

Es crucial trabajar concienzudamente estos hábitos con las pantallas cuando los hijos tienen 8, 9 o 10 años para que exploten su uso creativo y tratar de fomentar un uso conjunto, compartido con nosotros, los padres y madres.

Hasta los 12 o 13 años más o menos, debemos centrarnos en crear conciencia de su uso, el por qué, el cómo y el para qué de cada interacción importante con las pantallas. A partir de los 13 años tenemos que confiar en sus decisiones con la tecnología, pero estar ahí para apoyarles cuando se equivoquen.

Actuar

Como padres y madres en relación a la tecnología para niños, nos toca mojarnos. Es decir:

  • Dar ejemplo para que haya una convivencia en casa sobre el uso de la tecnología.
  • Aplicar normas coherentes y consecuentes, para crear costumbre sobre el uso de pantallas.
  • Conversar y dialogar en lugar de sermonear.

Ayudar

Cuando hablábamos antes de los retos y oportunidades que la tecnología para niños nos presenta a los padres y madres, tiene que ver con el hecho de que son los niños y niñas, nuestros hijos, los protagonistas de esta historia. Son ellos los que se enfrentan a una serie de retos nada sencillos, como son:

  • Aprender a gestionar su tiempo.
  • Entender los contenidos a los que acceden.
  • Gestionar su ocio en un ecosistema donde el ocio está disponible 24/7.
  • Entender qué está bien y qué mal.

Y más retos que irán topándose en el camino. De estos emergen las oportunidades que tenemos como tutores y progenitores. Os ponemos unos ejemplos:

  • Gestión de su tiempo con las pantallas: inculcar hábitos.
  • De los contenidos que consumen: mostrarles contextos donde consumir esos contenidos.
  • Su tiempo de ocio: enseñarles alternativas al uso de las pantallas.
  • Su conducta y comportamiento con las pantallas: darles ejemplos a seguir.
  • Sus modelos digitales a seguir e idolatrar: inculcarles valores.

En definitiva, aprovechar estos retos al haber nacido en un entorno digital, para crear un impacto positivo en ellos y en la familia.

Transformación positiva del uso de las pantallas

Vemos en Universidad de Padres cuatro elementos con los que podemos trabajar efusivamente para convertir el uso de las pantallas de nuestros hijos en un tiempo bien invertido:

Normas – Edad – Pantallas – Personas

Normas

Como hemos mencionado anteriormente son muchos los pediatras y otros especialistas de la salud y la educación que afirman que de 0 a 18 meses los niños no deberían tener ningún contacto con las pantallas porque todo tendría que ser contacto físico.

También recordaréis que dijimos que estas premisas han ido adaptándose ante la diferente realidad de una sociedad que no cumple en su mayoría alguna de esas recomendaciones, y que, dependiendo de la edad del menor, hay que pensar en cómo los padres y madres permitimos el uso de las pantallas a nuestros hijos:

  • Momentos de uso: con o sin criterio.
  • Formas de uso: solos o acompañados.
  • Decisiones: tuyas o suyas (nos obligan a que les dejemos a base de insistencia o nos mostrarnos firmes y les fijamos cuándo pueden usarlas).
  • Tipos de uso: para qué.
  • Normas de uso: claras y consensuadas (explicarles por qué están estas normas).

Establecer unas normas según las edades de los menores ayudará a que crezca en ellos una conciencia sensata de uso y con límites, y cuyo ocio conlleva unas responsabilidades a muchos niveles.

Edad

Dependiendo de la edad de los chicos, el tratamiento de la tecnología para niños debe variar. Por ejemplo, hay buscadores y entornos web exclusivos para niños en la red (no tienen que usar siempre Google). También aplicaciones infantiles para móviles y para tablets que garantizan (no todas realmente cumplen su objetivo por lo que hay que comprobarlas antes, leer reseñas y opiniones y configurar su privacidad) una actividad sana, segura y divertida para ellos.

Las medidas restrictas de accesos y de visualización de contenidos no permitidos son bastante inaccesibles para los jóvenes. Existen Youtube Kids, Spotify Kids, Netflix Kids por ejemplo, que impiden que se pueda acceder a contenido de adultos. Algo muy parecido ocurre con los videojuegos (entidad PEGI nos da información sobre recomendaciones de edad según el juego).

Como podemos observar, la tecnología para niños ofrece entornos educativos, didácticos y de ocio completamente preparados para un uso de las pantallas seguro y atractivo para nuestros hijos. 

Pantallas

¿Qué pantallas y dispositivos tenemos en el hogar? ¿Cómo los tenemos configurados? ¿Cuáles usan regularmente nuestros hijos?

Preguntas que hay que hacerse porque, si nos paramos a pensarlo, la tecnología para niños y adolescentes tiene ya un peso sustancial en nuestros hogares. No sólo teléfonos móviles, tablets, ordenadores portátiles y televisiones inteligentes, sino también un sinfín de nuevos juguetes conectados, consolas de vídeo juegos, smartwatches, dispositivos asistente de voz…

Con todos estos dispositivos debemos, como padres y madres, fijar una configuración adecuada al uso responsable que deseamos que le den nuestros pequeños. Algo que pronto experimentaremos con la petición del primer móvil. 

Sin entrar a valorar a qué edad se recomienda permitirles su uso, lo que habrá que hacer es hablar mucho con ellos para explicarles cómo pueden utilizarlo. Comprobar los datos que tiene el móvil o saber que se puede configurar la wifi de casa para que sólo deje conectarse al móvil un tiempo pertinente, son acciones que tenemos que acostumbrarnos a saber y a hacer.

Personas

Al final de todo, somos las personas las que decidimos y actuamos; las que acertamos y nos equivocamos. No las pantallas. Los verdaderos peligros de la tecnología para niños es la conducta, no los propios dispositivos.

Que quede claro: No todo el tiempo en pantallas es tiempo perdido. Lo que realmente cuenta es la actividad de nuestros hijos con la tecnología. Ello nos dirá cómo son.

En definitiva:

  • No todo el tiempo en pantallas es tiempo perdido.
  • No siempre sacar el látigo.
  • No es tecnología, es educación.
  • Dejarnos enseñar.
  • Pensar qué regalamos.
  • Dar sermones pero también alabar sus buenas acciones con la tecnología.
  • Compartir algo de ocio tecnológico con nuestros hijos.
  • Interesarnos por sus vidas online.
  • Afrontar esta situación con naturalidad.

Conclusiones

A la relación de los padres y madres con el uso de las pantallas, por parte de nuestros hijos e hijas, todavía le resta un largo camino de aprendizaje y adaptación por delante. La sobreinformación a la que estamos sometidos ayuda relativamente si no se contrasta y se experimenta. 

La tecnología para niños es un apasionante universo de retos y oportunidades que, enfocado positivamente, puede ser una herramienta educativa muy poderosa, para que los más jóvenes afronten el futuro mejor preparados en todos los sentidos.

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